Quiero saber de ti, sin embargo todo me dice que no puedo buscar algo que nunca se perdió porque nunca existió; he arrojado tu nombre al mar y aún así me despierto con tu nombre atravesada en la garganta, tu recuerdo impregnado en mi memoria y estas ganas de querer abrazarte y perdernos. Estar lejos de ti me ha servido mucho, no solo para darme cuenta de la magnitud de tu cobardía, sino de las fuerzas que poseo, débiles pero suficientes para tratar de que no perturbes mis días hasta ahora, y sabes? han pasado 5 meses y 14 días y no hay mañana en la que no despierte preguntándome cómo estarás, qué estarás haciendo, qué nuevas cosas estarás aprendiendo y si en algún momento hasta ahora, mi imagen ha pasado disimulada por tus sueños.
Trato de que esta situación no afecte mi yo comunicadora ni mi yo estudiante, pero es muy difícil porque al ser muy sentimental revuelvo todo y es algo que no me gusta porque mi distracción es impedimento para seguir luchando cada día, con todas las fuerzas que sé poseo, pero no he explotado o no he dejado salir aún.
Mientras Ana salió temprano para ir a encontrarse consigo, yo me quedé en el cuarto para tratar de avanzar los trabajos que tengo pendientes y que no dejan que duerma profundamente, pero tu recuerdo hizo que llorara como una niña, una niña que ahora mujer quisiera que le respondas porqué fuiste tan cobarde conmigo, porqué nunca me diste el lugar que sé merecía ante nuestro estúpido entorno, qué sentimiento estúpido de reconocimiento, y la respuesta es toda mía porque el lugar me lo debí de dar yo y no un cobarde como tú, a veces me gustaría odiarte, pero el odio es un sentimiento igual de intenso que el amor y para ti, ya no quiero tener ni el más mínimo sentimiento; es imposible lo sé, porque contigo aprendí tantas cosas, compartimos tanto que ya no recuerdo mucho cómo era antes de ti.
Tengo mucho por lo que debo seguir, y tú te haces añicos y te vas regando por mi camino incomodando mis pasos, te metes entre mis zapatos con agujeros y haces llagas la planta de mis pies, estoy sangrando y no puedo detenerme a ver mis heridas porque ya no tiene sentido, a veces cansada trato de aminorar el paso para que el dolor no sea tan fuerte pero no puedo, con todo y ese dolor sigo caminando, hay manchas de sangre atrás pero no debo detenerme, tú ya no curas mis heridas, eso lo tengo que hacer yo sin embargo, tengo la manía de sacar las costras de las heridas que tratan de sanar para volverlas rasgar.
