Al final, una siempre termina esperando, espera siempre una
respuesta, un gesto, una mirada, un beso, una noche, espera, siempre espera,
espera aunque jura que ya no lo hace, aunque sienta que ya todo está dicho y ha
llegado el final, aún en la desesperanza más trágica, creo yo, uno siempre
espera. Yo espero, una respuesta tuya, una llamada, un mensaje, una carta, un
hola, espero y te espero en mis sueños.
Tengo
muchos miedos, entre ellos, vivir arrepentida de que pudo y no fue, por lo
menos no por cosas que yo pude controlar; así es como decidí escribirte, una
noche que estaba triste porque el amor que mantuve 4 años en la Universidad
había empezado a salir con una chica, iniciando otra historia, historias que yo
eché por la borda porque aún esperaba que un día se plantara ante mí y me
dijera "No te vayas a ningún lado, no sin mí", a pesar de haber
terminado, manteníamos una relación "abierta" (las excusas que utilizamos solo para tirar), una mierda, y nadie más que yo es culpable, en mí lo
dejé tanta veces, pero regresé a él muchas más, con más fuerza que la anterior,
con más amor para dar, hasta una vida para ofrecer; y era tanto que llegué a
sentir que estaba alimentándome de las migajas que dejaba, y sentía que era
suficiente, que podía ser feliz con tan solo una noche con él, despertar con
nuestras manos entrelazadas, nuestros olores confundidos y nuestros cuerpos
pidiendo más, pero no.
Cuando
despertaba tenía en mente cuál iba ser la rutina, qué camino tomar para toparme
contigo, para mi suerte solo había uno, ahora lo único que tenía que hacer era
estar antes de las 7:05 a.m por donde ya sabía tú tendrías que pasar; como el
color de tu uniforme era peculiar, no era difícil saber cuando salías de casa.
Te veía a lo lejos y mi corazón ya empezaba a bailar de emoción, cada paso que
daba temblaba, de miedo, de que te dieras cuenta que esta niña soñaba contigo,
cada paso era interminable y mientras más te acercabas, mientras la distancia
se acortaba, mientras ibas a estar a solo unos cuantos centímetros de mí,
aceleraba el paso, caminaba tan rápido que cuando me detenía, tenía el corazón a punto de salirse del pecho, volteaba a verte y ya habías desaparecido
en la distancia y me decía "será mañana, le hablaré mañana", y seguía
mi camino imaginando qué palabras tendría que utilizar, para no darte una mala
impresión y así fueron pasando los días, hasta que terminé el colegio.
Nuevos amores cubrieron el que te tenía, me arrastraron, me revolvieron, me tumbaron, me hicieron flotar y me golpearon con fuerza, me dejaron como un náufrago en la orilla.
Nuevos amores cubrieron el que te tenía, me arrastraron, me revolvieron, me tumbaron, me hicieron flotar y me golpearon con fuerza, me dejaron como un náufrago en la orilla.
Así
estoy ahora, como un náufrago tratando de no morir de sed, buscando fuentes de
agua dulce, mucha comida, construyendo un hoy, queriendo aprender
de todo y sin darle importancia a nada, soy muy floja para muchas cosas, pero
heme aquí, utilizando la mujer para confesar el amor de una niña, una niña que
hasta ahora no entiende porqué aunque esas olas la hayan lastimado aún tiene
muchas ganas de volver a correrlas, de nadar, de flotar en ellas y
ahora con muchas más ganas que antes.
Fuiste el primer esbozo de amor que tuve, inocente, puro, sencillo.
Fuiste el primer esbozo de amor que tuve, inocente, puro, sencillo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario