miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Cuánto más?


5:00 am: suena la alarma y la cama se apodera de nuestros cuerpos rehusándose a abandonarlo, busco el celular entre sueños, trato de abrir un ojo para ver la hora y ... Sí, son las 5:00 am, meto la cabeza debajo de las mantas y se oye el lastimero "5 minutitos más por favor", como si esos 5 minutos fueran los decisivos, los que completarán los sueños, los que descansarán el cuerpo para poder empezar sin arrastrar la existencia y seguir enfrentando nuestros días en esta ciudad gris.

Pasados los 5 minutos que en un abrir y cerrar de ojos se hicieron 20 nos levantamos, Ana baja del camarote soñolienta, busca sus sandalias, entra al baño mientras yo me envuelvo como oruga entre la colcha (es nuestro primer invierno y nos roe los huesos); se pone una polera, trata de ordenar sus cabellos de rulos rebeldes y sale a lavar los platos que olvidamos lavar ayer por el cansancio de los días calca.

Vivimos en un cuarto pequeño que tiene un baño igual de pequeño, pero que es perfecto para nosotras (seres por debajo del 1.50), mientras ella sale, el aire frío de la mañana se cuela por la puerta y en segundo invade todo el ambiente sacudiendo todo a su paso, quiera o no tengo que levantarme, ya no podría dormir aunque quisiera, me visto con una chompa y un pantalón, sujeto mi cabello, voy al baño, me miro al espejo pequeño y pienso "¿Cuánto más?".

5:32 am: se hace tarde, tenemos que preparar el almuerzo y el desayuno, rascamos de la olla el arroz que quedó ayer para no dejar nada (siempre le digo a Ana que no podemos desperdiciar ni un granito, así me criaron, cada vez que la comida sobraba nos la teníamos que comer sí o sí porque de lo contrario algún ser inmortal y bipolar nos castigaría sin comida el algún momento).

Pico la cebolla y mientras cierro los ojos, Ana entra por la puerta trayendo las ollas, otra vez a cocinar, (es como un ritual que debemos respetar, porque sino nos toca comer en la calle y no podemos darnos esos lujos ni someter a nuestros estómagos a ese castigo) mientras tratamos de no arruinar lo que será el almuerzo y el desayuno, nos ponemos a conversar, ¿hasta cuándo será? ¿cuánto más tenemos que trabajar para poder darle a nuestras familias un poco de dinero y tratar de mitigar los gastos que nuestros hermanos traen, el colegio, los cuadernos, la pre, la ropa, la comida, la luz, el agua?

Mientras muevo la cebolla en el aderezo y hago círculos con la cuchara, recuerdo la noticia que ayer escuché, el gobierno no incrementará el sueldo mínimo, no puede porque según los "especialistas" constituiría un grave daño a la economía del país, mientra tanto seguiremos sorteando los altibajos del mercado hasta que 8, 9 o hasta 10 horas de trabajo no nos deje secos los anhelos ni nos haga viejos en el intento de salir de esta escasez.

Ana y yo somos uno de los tantos jóvenes que viven en esta ciudad con un sueldo básico, sueldo que apenas y alcanza para llegar al mes, esperamos las quincenas con ansias que en la comodidad de nuestros hogares en Ayacucho no pensábamos llegar a experimentar. ¿Cuánto más? A veces siento que los fuerzas ya no son suficientes, siento que esto es como un terreno de arena movediza, mientras más lucho por salir, más me hundo; me gustaría dejar el trabajo y buscar uno que me pague lo justo, lo que mi trabajo y lo poco que aprendí en la Universidad me enseñaron, sin embargo tengo miedo de no encontrar otro y se me acabe el dinero en el intento de encontrar un trabajo "justo". Una vez leyendo "Patas arriba: la escuela del mundo al revés" del gran y recientemente fallecido Eduardo Galeano, recuerdo una parte en la que escribió:

"Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados. La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía. Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir (…)"

Miedo, es eso, a perder lo seguro y retener el trabajo que tienes no porque quieras sino porque sin eso estarías en la nada, es por eso que hay hombres soportando horas interminables en trabajos que detestan pero que necesitan, porque una vez allá afuera estarán nuevamente como carroña revoloteando a la carne podrida.

A veces siento tanta rabia y veo que salir se hace casi imposible, siento que luchar no tiene sentido, donde tu currículum no vale si no tienes un amigo que te de el "empujoncito" o mencione que la Universidad de donde egresaste no tenga"prestigio" o no tengas "buena presencia".

¿Cuánto más tendré que trabajar para poder darle a mis padres la seguridad de que no se preocupen por mí porque no me faltará qué comer, para ayudar a mi hermano a estudiar la carrera que desea, para comprarle esa mochila con ruedas a mi mocoso de 7 años?¿cuánto más mi madre soportará los dolores en sus huesos por trabajar en una zona tan húmeda y ahorrar los soles para poder pagar los préstamos que se hacen interminables?¿cuánto más tendré que trabajar para comprar un colchón que amortigüe mi peso y no sienta las tablas de la cama?

Cada vez que suena la alarma y sigo el ritual de todas las mañanas, al tomar el carro y cruzar el puente hacia la otra calle, veo al horizonte y me siento triste por mi Perú, por la ciudad que me vio crecer, por el pueblito donde crecí, por el presidente en el que creí y por el que voté, triste por mí, odiando a las AFP y tratando de que el Banco donde guardo el poco dinero que poseo no me cobre cuotas de seguros que nunca llegaré a cobrar sino llego al "tope".

Por ahora me trago la rabia y sigo caminando, despertándome 5 minutitos después, rogando algún dios (debe ser un apu oculto en el humos que vomitan los carros) que nos ayude a no bajar la mirada, no ahora que empezamos a tejer el camino que hemos elegido recorrer.


jueves, 30 de julio de 2015

La palabra más puta

El “pero” es la palabra más puta que conozco. “Te quiero, pero…”; “podría ser, pero”; “no es grave, pero…”. ¿Se da cuenta? Una palabra de mierda que sirve para dinamitar lo que era, o lo que podría haber sido, pero no es.” (El secreto de sus ojos)

lunes, 27 de julio de 2015

Sueños húmedos para nadie en especial

Quiero tirarte, cogerte, hacerte el amor (disfrázalo como quieras), estrujarte en mis brazos, poseerte minutos, apropiarme de tus sentidos, golpearte a la cama, subirme en tus cimas, tenerte entre mis piernas, aprisionarte en mis adentros, arañarte la espalda, morderte los labios, librar una batalla en este ring de cuatro perillas, ser la rebelde, la sumisa, la tierna y la más salvaje de las amantes, deseo besar tus ojos, besar y besar tus pómulos, quiero dibujar las línea de tu mano con mis dedos, sentirme la pieza de tu rompecabeza, quiero que por esta noche tú y yo seamos los acróbatas del circo de nuestros cuerpos.

Rodemos por los suelos, las calles, bajo luces tenues, bajo este cielo gris en lugares inusitados, toma mi mano y por un momento tomémonos, recordemos las razones de lo cóncavo y convexo de nuestros cuerpos; invoquemos a Dios en este lecho, piso, pared, escritorio, silla, invoquemos su nombre en cualquier superficie en la que podamos apoyarnos, ven, ven y juguemos con nuestros sexos.

Esta noche, día, tarde, media mañana, media tarde, madrugada solo deseo sujetar tus brazos, acariciar tus cejas, tus manos, tu oreja, estremecerme, arrullar tu falo, que acaricies mis montes, adueñarme de ti por un momento, fundirme contigo, ser uno, en fin... ser un solo ser, y después de explorar el mapa de nuestros cuerpos, tú expulsas esa blanca ternura y yo me libero de esta cristalina obsesión. 



miércoles, 22 de julio de 2015

No perfumes tanto la verdad

Amanecí en el trabajo frente al ordenador y no entiendo cómo sucedió, veo mis manos y siento las uñas más largas desde la última vez que me fijé en ellas, siento los párpados pesados, los ojos hinchados, las piernas rendidas y la espalda hecha mierda; me levanto, voy al baño y mi rostro, no es el mismo del viernes, luce distinto ¿qué ha pasado? ¿cómo he llegado hasta aquí? Tengo un aroma distinto, extraño, me siento... me siento cansada aquí, muy dentro en el alma.

Lo último que recuerdo es el viernes, Yuri me invitó una manzanilla (caliente, muy rica, alguna vez leí que la manzanilla alivia los males de corazón) nos burlábamos de lo tontos que pueden llegar a ser los profesores en el intento de "enseñar", hablábamos de Los Prisioneros, y lo "romántico" que resultan algunas de sus canciones, me invitó a la noche cultural y unas cervezas para celebrar "nada", le dije que no, tenía una asunto que arreglar fuera de la ciudad (¿fuera de la ciudad? ¿a dónde fui? ¿qué era eso que tenía que arreglar?) nos despedimos y le deseé suerte; mientras caminaba sentía ganas de vomitar, ganas de ir al baño, sensación que tengo solo cuando mis nervios están al límite. 

Metí la llave en el cerrojo de la puerta y al abrir encontré a Ana al frente de su laptop, la veía bonita, radiante, con esa sonrisa que tiene nombre, apellido y uno que otro crimen contra ella. No recuerdo lo que le dije, pero recuerdo la crema en mis axilas y lo doloroso que resulta desprenderse de porciones de tu cuerpo que aunque no sean físicas son símbolos de tus formas de pensar. Me tomó por la cintura y me dijo "estás gordita" y contesté, "son mis huesos los anchos" y reímos. Se despidió con un beso en el aire y salió disparada, emanando ese aire de nervios mezclada con esperanza, "una vez más la víctima vuelve a los brazos de sus asesino" pensé.

Mientras el agua recorría mi cuerpo, mientras mis manos acariciaban este templo, mi templo, mientras acariciaba mi monte, mis senos pequeños (Cada vez que reprendo a Ana me mata al decirme: "Mis senos son más grandes que los tuyos" y yo ya no puedo decirle nada porque es cierto, no uso brasier porque ellas al igual que yo buscan libertad, buscan sostenerse por sí solas, sentirse apretadas, sentirse prisioneras las vuelve locas y yo no quiero asfixiarlas). Recuerdo escuchar una canción mientras caía el agua entre mis piernas "No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás existió", recuerdo un intento incipiente de masturbación a fuerza de las palabras y promesas en mi cabeza.

Tengo recuerdos como fotografías, caricias a mi cuerpo, mi ropa interior, mis pestañas, rozar mis labios con mis dedos, sentirme viva, eso recuerdo.

Apagué la luz, cerré la puerta del cuarto y ahí es cuando mis recuerdos se tornan confusos, supongo que después me quedé dormida, la semana estuvo pesada, casi no había dormido mucho y mis rutinas habían sido revueltas por sentimientos extraños, mis pupilas habían vuelto a brillar y no importaba mucho las horas de sueño porque mis insomnios eran un regalo para mi alma. 

Tengo sensaciones como recuerdos, el sol bañando mi rostro (creo que fue un sueño) el cielo ofreciendo cobijarme, un abrazo, un beso, lágrimas con un sabor extraño, una pregunta frecuente rondando mi cabeza, y un asesino "lo siento".

Subo las gradas, me veo con una sonrisa, el rostro con tonos en rojo en el espejo, uno puede mentirse así mismo, puede mentir a los demás pero nada sirve cuando no se sabe mentirle a la piel, y mi piel me gritaba tocar la tuya, me pedía rozar tu piel, pero ¿quién eres? Me veo siendo una niña, me veo viéndote pasar con las manos en los bolsillos desde detrás de un muro, hace 11 años; me veo y mi cuerpo no es el mismo hasta cierto punto, recuerdo ver tus labios delgados, tus manos, tu dedos, tus uñas que me dicen que tiendes a ponerte nervioso con facilidad.

Recuerdo la pared manchada con olores y sensaciones pasadas, veo garabatos con líneas inconexas, y regresan las palabras a resonar en mis oídos, tus promesas, tus oraciones vacías, tus disculpas sin razón.

Tu ombligo, no recuerdo haberlo tocado pero lo recuerdo y cómo me imagino haciéndolo, recuerdo tus besos de Judas, tu oreja, tu lóbulo delgado, tu cabello, tu frente, tus hombros, te recuerdo en mis sentidos, tus prisas y el intento de expulsar el calor que estaba atrapado en mí desde hace mucho.

Las sábanas, el piso, la puerta que se rehúsa a cerrar, mis miedos, tu verdad a medias, y el humo del cigarro que ingresa tosco en nuestras fosas.Yo no se tú, pero después de tu ataque de sinceridad, de estas imágenes me siento tan extraña en un lugar que creí conocer desde pequeña, mientras caminaba entre sus calles sentía estar en un laberinto, confundida, perdida; recuerdo un beso insípido en la mejilla, caminar con los ojos empañados por un parque cerca al lugar donde todo empezó y, naturalmente, donde ahora todo debía acabar.

Recuerdo el haberme derrumbado en los brazos de una hermana, recuerdo la manta suave en mi cuerpo cubriendo a la mujer pero consolado a la niña que una vez más ha sido herida y ahora totalmente desarmada. Quisiera recordar poco y al hacerlo me siento nada, es confuso recuerdo viernes y después lunes, dónde se fueron mis sábados? y mi domingo? A mi mente viene la imagen de la ciudad, luces muchas luces y una extraña sentada al lado, me voy, una vez más recogiendo los pedazos de este yo que te ofrecí y que ahora has hecho añicos.

Al despertar, tengo chocolates en la bolsa, ropa en mi mochila y no quiero preguntar cómo es que llegaron ahí. Acomodo mi silla, encorvo mi espalda y finjo escribir noticias que nadie más escucha, finjo que esto fue solo un sueño más, tengo mucha sed, voy a traer agua y nada, los días continúan nada se ha detenido y parece que todo no tiene sentido otra vez, espero salir de la resaca de este sueño, porque hoy me siento demasiado cansada para hacer mucho.

Creo que arriesgarlo todo solo para tomar tus manos fue una inversión que implicaba demasiados riesgos y sin embargo lo hice, y por un momento te quise y me sentí como te hacen sentir ciertas cosas que te elevan.

"Fuiste tan fugaz que no llegué a amarte como hubiera querido. Tú te perdiste un amor incondicional, y yo me salvé de otro suicidio" (Leuman)
                






viernes, 10 de julio de 2015

Cataclismo emocional

Hasta ahora me doy cuenta de la magnitud de la herida que has dejado en mí,
hasta ahora he vuelto la mirada para mis adentros,
ahora, que los sismos sentimentales y los terremotos sexuales han acabado 
ahora, que no tengo más que tus llamadas por conveniencia
ahora que tengo tu estúpida amistad como promesa,
ahora que después de mucho he escuchado una palabra gentil,
ahora que me he soñado con alguien distinto a ti,
ahora que tu nombre parece desaparecer entre mis ideas es que me doy cuenta, 
de cuánto te has robado de mí.

Siempre imaginando más allá de lo que es cierto,
siempre esperando más de la oscuridad,
siempre pidiendo más, 
no me hace bien soñar,
ni imaginar amaneceres,
te veo y me veo y ya no hay un uno,
me veo, me sigo viendo y cuán desastrosa ha sido tu presencia...
hasta ahora, hasta ahora me doy cuenta de todo lo que te has llevado de mí...
Te llevaste mi abril, mi diciembre, mis agostos
Y ahora... vuelvo a ser vulnerable


jueves, 9 de julio de 2015

A veces, solo a veces las palabras lo arruinan todo

Foto tomada desde un gran montículo de tierra, una Huaca.
Amanecí miedosa, tranquila pero con un miedo que recorre mis arterias y casi paraliza mi brazo izquierdo; a veces, siento que el ser humano es una especie tan maravillosa como jodida, cada célula, cada fibra, cada poro cuán maravilloso es! Sin embargo, cuán jodida resultan sus acciones, su proceder, cuán jodida la memoria que parece haber olvidado cuánto daño le han hecho. "Perdono, pero nunca olvido" no, a mí no se me da eso, yo perdono y olvido, olvido porqué perdoné y porqué es que es que al despertar cada mañana me quedo con la mirada clavada en el techo, tratando de engañar a mis propios sentimientos, con preguntas existencialistas, con tonterías como ¿por qué carajo no dejan dormir?!

Tal vez sean los trabajos de fin de semestre, la preocupación de hacerme responsable de mí, el sueldo, el trabajo, el futuro (qué incierto). Siempre me reprocho el no concentrarme en casi nada, o hacerlo en cosas que no merecen gran atención. Ayer, mientras hablaba con mis amigas, me asaltó una duda, muchas sobre mí y lo que deseo hacer para que este andar no sea en vano; así, pensando en qué paradero bajarme y que el cobrador me cobre lo justo, decidí que debo retomar los sueños que tenía cuando te conocí y las cuales te conté, voy a retomar las riendas de lo que siempre me perteneció pero te presté. Las historias que te compartí, los planes que intenté construir contigo, los viajes, los proyectos, qué tontos!, nos creíamos jóvenes capaces de cambiar el mundo, yo aún así lo creo, trato de que esta ciudad no empañe mis sueños con su gris ir y venir.

Y de pronto, me viene el recuerdo de esa madrugada, qué triste aquella madrugada cuando asesinaste mis sentimientos con tu "no es lo que esperaba, yo quiero más" quise patearte en lo huevos y preguntarte ¿más? y fue ahí, cuando entendí que nunca habías considerado todo lo que yo te estaba ofreciendo... la libertad de caminar tomados de la mano.

A veces, solo a veces las palabras lo arruinan todo y yo... te ofrecí hasta mi silencio.

Al final, voy a utilizar nuestros recuerdos para seguir escribiendo, tal vez sean monótonas las palabras, repasar las mismas historias, pero es que solo así voy a empezar a encontrar un nuevo camino para esto que ha quedado encerrado en una especie de represa, y lo diques... los diques yacen cansados, débiles, algún día tendrán que romperse para dar paso a nuevas historias.

°Aquí incluyo una canción que normalmente no escucho, es de Habana Blues, gracias a quien me la haya pasado.


lunes, 29 de junio de 2015

Te haces añicos

Quiero saber de ti, sin embargo todo me dice que no puedo buscar algo que nunca se perdió porque nunca existió; he arrojado tu nombre al mar y aún así me despierto con tu nombre atravesada en la garganta, tu recuerdo impregnado en mi memoria y estas ganas de querer abrazarte y perdernos. Estar lejos de ti me ha servido mucho, no solo para darme cuenta de la magnitud de tu cobardía, sino de las fuerzas que poseo, débiles pero suficientes para tratar de que no perturbes mis días hasta ahora, y sabes? han pasado 5 meses y 14 días y no hay mañana en la que no despierte preguntándome cómo estarás, qué estarás haciendo, qué nuevas cosas estarás aprendiendo y si en algún momento hasta ahora, mi imagen ha pasado disimulada por tus sueños.

Trato de que esta situación no afecte mi yo comunicadora ni mi yo estudiante, pero es muy difícil porque al ser muy sentimental revuelvo todo y es algo que no me gusta porque mi distracción es impedimento para seguir luchando cada día, con todas las fuerzas que sé poseo, pero no he explotado o no he dejado salir aún. 

Mientras Ana salió temprano para ir a encontrarse consigo, yo me quedé en el cuarto para tratar de avanzar los trabajos que tengo pendientes y que no dejan que duerma profundamente, pero tu recuerdo hizo que llorara como una niña, una niña que ahora mujer quisiera que le respondas porqué fuiste tan cobarde conmigo, porqué nunca me diste el lugar que sé merecía ante nuestro estúpido entorno, qué sentimiento estúpido de reconocimiento,  y la respuesta es toda mía porque el lugar me lo debí de dar yo y no un cobarde como tú, a veces me gustaría odiarte, pero el odio es un sentimiento igual de intenso que el amor y para ti, ya no quiero tener ni el más mínimo sentimiento; es imposible lo sé, porque contigo aprendí tantas cosas, compartimos tanto que ya no recuerdo mucho cómo era antes de ti.

Tengo mucho por lo que debo seguir, y tú te haces añicos y te vas regando por mi camino incomodando mis pasos, te metes entre mis zapatos con agujeros y haces llagas la planta de mis pies, estoy sangrando y no puedo detenerme a ver mis heridas porque ya no tiene sentido, a veces cansada trato de aminorar el paso para que el dolor no sea tan fuerte pero no puedo, con todo y ese dolor sigo caminando, hay manchas de sangre atrás pero no debo detenerme, tú ya no curas mis heridas, eso lo tengo que hacer yo sin embargo, tengo la manía de sacar las costras de las heridas que tratan de sanar para volverlas rasgar.