jueves, 9 de julio de 2015

A veces, solo a veces las palabras lo arruinan todo

Foto tomada desde un gran montículo de tierra, una Huaca.
Amanecí miedosa, tranquila pero con un miedo que recorre mis arterias y casi paraliza mi brazo izquierdo; a veces, siento que el ser humano es una especie tan maravillosa como jodida, cada célula, cada fibra, cada poro cuán maravilloso es! Sin embargo, cuán jodida resultan sus acciones, su proceder, cuán jodida la memoria que parece haber olvidado cuánto daño le han hecho. "Perdono, pero nunca olvido" no, a mí no se me da eso, yo perdono y olvido, olvido porqué perdoné y porqué es que es que al despertar cada mañana me quedo con la mirada clavada en el techo, tratando de engañar a mis propios sentimientos, con preguntas existencialistas, con tonterías como ¿por qué carajo no dejan dormir?!

Tal vez sean los trabajos de fin de semestre, la preocupación de hacerme responsable de mí, el sueldo, el trabajo, el futuro (qué incierto). Siempre me reprocho el no concentrarme en casi nada, o hacerlo en cosas que no merecen gran atención. Ayer, mientras hablaba con mis amigas, me asaltó una duda, muchas sobre mí y lo que deseo hacer para que este andar no sea en vano; así, pensando en qué paradero bajarme y que el cobrador me cobre lo justo, decidí que debo retomar los sueños que tenía cuando te conocí y las cuales te conté, voy a retomar las riendas de lo que siempre me perteneció pero te presté. Las historias que te compartí, los planes que intenté construir contigo, los viajes, los proyectos, qué tontos!, nos creíamos jóvenes capaces de cambiar el mundo, yo aún así lo creo, trato de que esta ciudad no empañe mis sueños con su gris ir y venir.

Y de pronto, me viene el recuerdo de esa madrugada, qué triste aquella madrugada cuando asesinaste mis sentimientos con tu "no es lo que esperaba, yo quiero más" quise patearte en lo huevos y preguntarte ¿más? y fue ahí, cuando entendí que nunca habías considerado todo lo que yo te estaba ofreciendo... la libertad de caminar tomados de la mano.

A veces, solo a veces las palabras lo arruinan todo y yo... te ofrecí hasta mi silencio.

Al final, voy a utilizar nuestros recuerdos para seguir escribiendo, tal vez sean monótonas las palabras, repasar las mismas historias, pero es que solo así voy a empezar a encontrar un nuevo camino para esto que ha quedado encerrado en una especie de represa, y lo diques... los diques yacen cansados, débiles, algún día tendrán que romperse para dar paso a nuevas historias.

°Aquí incluyo una canción que normalmente no escucho, es de Habana Blues, gracias a quien me la haya pasado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario